El año que nos dejó “El Filo”

Alonso Gómez LópezEx-árbitro y Director General de Deportes

¿Cuánto queda, José Francisco? Esta pregunta siempre quedará plasmada en la memoria de los oyentes de las emisoras de radio en las que en los últimos años colaboraba como comentarista arbitral y que Manolo Lama le hacía en Carrusel Deportivo, de la Cadena SER, y posteriormente en Tiempo de Juego, en la Cadena COPE. Esa frase quedará para la historia de la radio deportiva y será recordada en la persona de un hombre bueno y afable que dedicó toda su vida a la enseñanza y al arbitraje.

Profesor de Educación Física y Catedrático de Geografía e Historia, todos lo conocíamos como el “Filo”.

En su época como docente, asimilaba las bromas que sus alumnos le hacían cuando el lunes volvía de arbitrar, y le colocaban en la pizarra los comentarios de la prensa.

Nacido en 1.948, dedicó 26 años al mundillo arbitral, alcanzando la internacionalidad durante tres temporadas, con 111 partidos de Primera División.

Muchas son las vivencias y anécdotas, que serían muy extensas de relatar, todas con dosis de humor, porque él era así, campechano y humilde.

Amigo de sus amigos, siempre dispuesto a darte la oportunidad para que subieras peldaños en el arbitraje. Y yo soy uno a los que lo hizo, le acompañé en varias ocasiones como asistente, tanto en Primera como en Segunda División.

Todavía recuerdo el día de un partido muy importante, donde el equipo visitante tenía que ganar para proclamarse campeón de Liga. Nos fuimos muy temprano al estadio porque se había declarado de alto riesgo y cuando subimos a su vehículo, el otro asistente, nuestro querido amigo Joaquín Olmos, nos puso un casette con una sintonía… “para mentalizarnos” ¿Te acuerdas, profe? No, no voy a decir ni el partido ni la sintonía, para que no haya malos entendidos, pero nos reímos como nunca. Por cierto, te salió un partido redondo, sin problemas y aquel equipo visitante ganó la Liga.

Honrado, respetuoso, solidario y amante de tu familia, siempre nos dabas consejos antes, durante y después de los partidos. Y si habíamos cometido “algún error”, que podía empañar tu arbitraje, nos disculpabas y buscabas la parte positiva. Eso te hizo ganarte nuestro cariño y admiración por tu sencillez, generosidad y grandeza.

 

El premio “Inolvidable” que tu emisora Cope ha instaurado quedará como recuerdo para siempre y será un estímulo para las nuevas generaciones de deportistas.

 

Nos enorgullece el que el Consejo Superior de Deportes le haya concedido la Real Orden del Mérito Deportivo, en su categoría de bronce, a título póstumo.

 

No quiero finalizar este sencillo pero emotivo escrito sobre ti sin darte las gracias, que lo hago en el mío propio y en el de tantos árbitros que, sin duda, te ganaste el respeto y donde ni te olvidaremos ni tú tampoco lo harás con nosotros, porque siempre nos quedarán tus tres minutos de añadido.

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