El Real Murcia se muestra incapaz en Villarrubia (2-1)

El Real Murcia cierra el mes de noviembre con una sorprendente derrota ante el Villarrubia que pone fin a una racha de los granas de cinco partidos sin perder. El cuadro de Adrián Hernández comenzó adelantándose en el marcador, por mediación de Armando en los primeros minutos, pero los locales reaccionaron rápido para hacer el empate. Los granas, a pesar del gol encajado, tomaron el control del  partido buscando volver a tomar distancias aunque sin excesiva suerte de cara a la portería rival. En la recta final el colegiado, que perjudicó en muchas fases el Real Murcia, expulsó a Julio Algar y esto marcó lo que sería el desarrollo del juego.

A pesar de jugar con uno menos del conjunto visitante salió tras el descanso a buscar la victoria aunque sin fortuna. Mediado el segundo acto llegó el gol de Andriu que daba ventaja al Villarrubia y el Murcia, aunque sin acierto y falto de fortuna, siguió buscando el empate. De esta forma llegó la primera victoria de los castellano manchegos en su terreno de juego mientras que el cuadro murciano tiene que afrontar una semana complicada con la final de la Copa Federación y el derbi frente al Cartagena del próximo domingo en Nueva Condomina.

El Murcia fue incapaz de crear peligro en los siguientes minutos y no se veía capacidad de reacción. El centro del campo desapareció por completo. La defensa no se mostró segura y no le llegaban balones a la delantera para que pudieran crear peligro.El equipo no terminaba de funcionar y con el paso de los minutos las opciones de dar la vuelta al resultado fueron desapareciendo. 

En los minutos finales, pudo ampliar la renta el Villarrubia con un disparo de Andriu que pasó a escasos centímetros de la base del palo. Otra vez la jugada vino precedida de un balón parado. Esta vez de córner. Lo intentó el Murcia hasta el final con más corazón que fútbol, pero no llegó ninguna ocasión que pusiera en apuros a Samu.

No fue un buen partido del Real Murcia, sobre todo a partir de la expulsión de Julio Algar. Se mostró desdibujado ante un rival que con poco que hicieran los granas, desaparecían sobre el terreno de juego. 

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