El 30S no fue un domingo cualquiera, la Región de Murcia fue portada Mundial

Andres Egea

Los fines de semana estamos tan acostumbrados a sesiones de sofá, tele y deporte, como a las grandes decepciones. Durante la semana previa al 30 de septiembre en nuestra cabeza se multiplicaban las cábalas con aquello de que….y si Ana Carrasco sobre su Kawasaki, y si Alejandro Valverde este año resulta que sí que gana el Mundial, y si Laura Gil sigue sin bajarse del podio con la selección de baloncesto, y si el joven Carlos Alcaraz suma y sigue pese a contar solo con 15 años. Podríamos seguir porque además teníamos el derbi entre el UCAM Murcia CF y el FC Jumilla, al Real Murcia y el FC Cartagena, y ElPozo en Navarra. Evidentemente, había más deporte en la Región….

El sábado día 29 de septiembre de 2018 ya estábamos mentalizados, el día siguiente nos lo pasaríamos siguiendo a los deportistas murcianos pegados al sofá o al sillón para que nadie nos pudiese despegar ni con agua caliente. Tan solo teníamos la intención de abandonar nuestra poltrona para el merecido avituallamiento. No sabíamos si estábamos ante un fin de semana negro o granate, como los colores de la bandera de la Comunidad, pero sí éramos conscientes de que para perder títulos o no ganarlos, primero hay que tener la ocasión de disputarlos. Ya el sábado nos merendamos las victorias de los dos equipos femeninos de la Primera División de Fútbol sala, del Jimbee en Zaragoza y del UCAM-ElPozo en casa, pero la decepción nos la cenamos más tarde y es que en el Mundial de baloncesto femenino que se disputaba en Tenerife, España (Laura Gil) perdía la semifinal ante Australia por 66-72 pese a mandar con solvencia en el marcador durante buena parte del encuentro. Aunque los prolegómenos no eran buenos, aún había opción de medalla.

En el aperitivo cayó el primer título Mundial

Y llega el domingo, que no sabes si será blanco o negro, pero estás preparado para todo lo que te venga. A las 12:40 horas enchufamos la pequeña pantalla curva de 40 pulgadas para no perder detalle de lo que pasa en tierras galas. Hay una chica de tan solo 21 años, natural de Cehegín, que lo ha hecho tan bien durante la temporada que tiene muchas opciones de ser la primera mujer en ganar un título de motociclismo de velocidad, en el que compite contra hombres.

Llegaba al circuito de Magny Cours con ventaja en la clasificación general. Concretamente tenía una renta de 10, 18 y 22 puntos respecto a aquellos pilotos (hombres) que podía arrebatarle la primera posición. Aunque tenía unos ahorrillos de puntos, no estaba tan claro que pudieran ser suficientes y tenía una explicación: durante la primera parte del Mundial fue muy superior a sus rivales hasta que la organización del Mundial en la categoría Supersport 300 se le ocurrió la ‘brillante’ idea de cambiar las reglas del juego a medio campeonato. Los pilotos debían, junto a su moto, pesar lo mismo. A Ana Carrasco le tuvieron que poner 14 kilos más a su moto con todo lo que ello suponía. No solo se trataba de perder velocidad punta, sino adaptar el cuerpo a un vehículo más pesado. Evidentemente, las prestaciones de la piloto murciana sobre su Kawasaki bajaron y el título que tenía tan claro comenzó a complicarse.

Ana había tenío su primera oportunidad en Portimao (Portugal), pero su décimo puesto le impidió levantar el título. Casualmente 12 meses antes se había convertido, en este mismo circuito, en la primera mujer en conseguir una victoria de carrera en el Mundial WorldSBK. La última prueba del calendario era en el circuito de Magny Cours y para no tener que estar pendiente de otros pilotos, a la ceheginera le bastaba con estar entre los tres primeros, quedar por debajo del tercer puesto le obligaba a mirar lo que hacían sus oponentes. Los entrenamientos previos no fueron bien, el fin de semana no era el deseado, y salió en el puesto 25 en la parrilla de salida. Las sensaciones no eran las mejores para abordar tan noble tarea y además, sus rivales más directos, Deroue (a 10 puntos) y Mika Pérez (18) partían los primeros con los mejores tiempos tras las sesiones de clasificación.

Comenzó la prueba, 12 vueltas sobre el circuito, y Ana Carrasco se quedó en el grupo de cola, oscilando entre los puestos 20 y 21. Eso no le servía para nada, pues tanto Deroue como Pérez se encontraban en cabeza luchando por el triunfo de la carrera. Las cuentas no salían y Ana sufría. Escaló algún puesto, lo cual era insuficiente mientras que sus rivales siguieran entre los tres primeros. La murciana estaba fuera de los puntos. Aunque lograba mejorar, no era bastante. Durante las primeras vueltas solo era tercera en la general con los 90 puntos con los que arrancaba en Magny Cours. Y entonces llegó la primera buena noticia que Ana recibía ese fin de semana. Deroue, que marchaba primero empezó a perder potencia en su moto, las marchas no le entraban y se iba quedando. La mecánica le jugaba una mala pasada y automáticamente quedaba descartado para el título. Ya era cuestión de dos, Mika y Ana.

La piloto de Cehegín tenía que arriesgar, ya que estaba fuera de los puntos y eso no le servía para nada. Fue lo suficientemente fría como para hacerlo y jugársela en las tres últimas vueltas, en las que fue progresando hasta llegar al decimotercer puesto. Pero esto tampoco le valía si su compañero de equipo Mika Pérez terminaba ganando la prueba. Fue en la última curva cuando Dani Valle le adelantó relegando a Pérez al segundo puesto. En ese último suspiro fue cuando Ana Carrasco se proclamó campeona del Mundo con 93 puntos, uno más que su compañero Mika Pérez. A este solo le valía ganar para hacerse con el trofeo. Entre la rotura de la moto de Deroue, el adelantamiento de Valle a Pérez y la estrategia bien tirada por Ana Carrasco para llegar hasta donde necesitaba, hizo que el título del campeonato del Mundo se fuera a Cehegín.

Los que estuvimos pegados al televisor éramos conscientes de lo que la piloto había logrado, pero ella no lo sabía. La situación fue tan convulsa que tuvo que ser el fotógrafo, que se le acercó para captar su primera imagen, quien se lo comunicase y fue entonces cuando rompió a llorar sin tan siquiera quitarse el casco. Cuando atravesó la línea de meta no hizo ningún gesto, estaba desconcertada porque no tenía información o no sabía dónde mirar para encontrarla.

Ana Carrasco había cogido el liderato en la categoría de Supersport 300 en la tercera prueba del Mundial, la cual se había celebrado en el mítico circuito de Imola (Italia), y consolidó su primer puesto venciendo también en la cuarta prueba, la que tuvo lugar en Donington (Reino Unido). Desde entonces y tras tener que meterle a su moto 14 kilos más, defendió el liderato con uñas y dientes hasta lograr su propósito y seguir haciendo historia. Ana Carrasco se convertía a sus 21 años en la primera mujer de la historia en ganar un mundial de motociclismo de velocidad. A la hora del aperitivo, los murcianos ya tenía de qué presumir.

Carlos Alcaraz, tras los pasos de Rafa Nadal, le daba la Copa Davis Junior a España

El joven tenista murciano de tan solo 15 años (5-mayo-2003) tenía una papeleta realmente complicada, pero su frialdad nos recuerda mucho a la que el número uno español de todos los tiempos, Rafa Nadal, exhibe cada vez que disputa un partido. España jugaba la final del Mundial de selecciones de tenis para menores de 16 años contra Francia, que ya había ganado el primer partido de la serie. Mario González había caído contra Lilian Mamousez por 6-1, 4-6 y 6-2. A los galos les falta solo un punto, en el siguiente individual o en el enfrentamiento de dobles.

Carlos Alcaraz era el siguiente en saltar a la pista en Budapest para enfrentarse a Harold Mayot. El francés se impuso en el primer set por 4-6 y en el segundo tuvo bola de break, de partido, de punto… por lo tanto de título para su país. Carlos ganó el que seguramente es, hasta el momento, el punto más importante de su corta trayectoria, y a partir de ese instante superó con firmeza a su contrincante. Se anotó el segundo set por 7-5 y arrolló a su rival en el tercero y definitivo por 6-1. A continuación, con la eliminatoria igualada a un punto, se celebró el partido de dobles, España no tuvo rival. Nuevamente Carlos Alcaraz, de pareja con Mario Llamas, vencieron a los galos Martin Breysach y Lilian Mamousez por 6-2 y 6-3. El título volvía a España cinco años más tarde.

El precoz tenista de El Palmar fue el gran protagonista de esta mini Copa Davis, pues ganó todos sus partidos y únicamente dejó de jugar frente a Argentina por un fuerte dolor abdominal. En la fase de grupos España había derrotado a Hong Kong y Hungría por 3-0 y a Argentina por 2-1. En el cruce de cuartos se impuso a Gran Bretaña por 2-1 y en la semifinal a Italia por 2-0. España había perdido en agosto la semifinal del campeonato de Europa de la categoría ante Italia, siendo la de Francia la selección que se proclamó campeona –el potencial de los semifinalistas era muy grande-. Ya en la final, Francia cayó por 2-1 y España logró su sexto cetro junior en esta competición, ya que la había conseguido en 1991, 1999, 2002, 2004 y 2013, entonces con jugadores como el propio Rafa Nadal, Marcel Granollers, Roberto Bautista, Albert Costa o Tommy Robredo.

El joven Carlos Alcaraz, que tiene como ídolo a Rafa Nadal, ha empezado a trabajar con Juan Carlos Ferrero, y en 2018 también ganó el campeonato de Europa de la categoría cadete. Además, el 14 de febrero sumaba su primer punto ATP con tan solo 14 años, incluso uno antes que Nadal. Fue en el Murcia Club de Tenis. Desde la previa, en el ITF Futures, se plantó en el cuadro final y tras derrotar al italiano Federico Gaio, que por entonces era el 292 del mundo y arrancaba la competición como segundo cabeza de serie del torneo, sumó un punto (7-5, 4-6 y 7-6). Un día más tarde, el murciano derrotaba, en algo más de dos horas, en los octavos de final a Nikita Tatyanin por 7-5 y 7-6. El joven local cayó en los cuartos de final, pero el objetivo lo había cumplido, desenvolverse entre los profesionales que buscan puntos ATP para acceder a las previas de los torneos de 250 puntos y Challenger.

Carlos Alcaraz Garfia logró este año el campeonato de España de la categoría cadete, justo 12 meses después de conseguir el título infantil, y se proclamó campeón de Europa sub-16 en Moscú el 23 de julio, al derrotar en la final al danés Elmer Moller por 6-4 y 6-3. Ganó los seis partidos de la competición y únicamente cedió un set. Poco antes, el murciano conseguía su primer título del circuito mundial ITF junior en la localidad holandesa de Castricum.

Sin duda ha sido un año extraordinario para Carlos Alcaraz, el cual sigue viviendo con sus padres en El Palmar y entrenándose en el club de campo de la misma pedanía. Mantiene sus rutinas, tiene mucha gente a su alrededor que le ayuda, sobre todo la familia, y no ha cambiado ni como chaval ni como jugador de tenis, pues siempre manifestó que su meta es la de ser “número uno del mundo”.

Laura Gil se colgaba el bronce en el Mundial de baloncesto antes de la cena

Antes de sentarnos a la mesa para cenar, pudimos disfrutar de la medalla de bronce que la selección española absoluta femenina conseguía en el Mundial que se disputaba en Tenerife. En esa selección había una murciana, Laura Gil. Desde que se inició en el mundo del baloncesto y comenzó a acudir con las selecciones inferiores no ha dejado de ganar metales. España derrotó a Bélgica en la lucha por el tercer puesto al imponerse por 67-60. En esta cita, la murciana que es una consumada defensora, logró 2 puntos, 4 rebotes ofensivos y dio 1 asistencia en 13:26. Lo más importante es que con ella en la pista, España logró un +8. No fue el partido en el que obtuvo sus mejores números, pero dada la trascendencia del choque, su concurso fue clave para lograr la tercera posición.

Tras este enfrentamiento los sentimientos estaban encontrados, ya que por un lado la selección había logrado derrotar al combinado que precisamente fue primero de su grupo y contra el que perdió claramente 72-63 –eso era muy positivo-, pero por otro aún estaba el sabor agrio de haber caído en las semifinales ante Australia por 72-66 a pesar de que las pupilas de Lucas Mondelo entraron al último cuarto con un favorable 58-50. La precipitación, la ansiedad, las malas decisiones y la australiana Liz Cambage (33 puntos y 15 rebotes), privaron a Laura Gil de jugar la final ante EEUU.

España accedió al cuadro final como segunda clasificada del grupo C. Derrotó a Japón por 71-84 con un gran partido de Laura Gil, que consiguió 12 puntos, 5 rebotes, 1 asistencia y una valoración de +19 (la mejor) en solo 19 minutos. Ante Puerto Rico la victoria también fue local por 78-53 y Laura fue titular. Sus números en 21 minutos fueron de 6 puntos, 7 rebotes y 1 asistencia (12 de valoración). En la lucha por el liderato del grupo fue cuando España cayó ante Bélgica por 63-72. La murciana jugó más de 23 minutos, anotó 2 puntos y capturó 5 rebotes. En el cruce de octavos de final, las españolas se impusieron a Senegal por 63-48. En algo más de 11 minutos Laura aportó 3 puntos y 3 rebotes. En los cuartos de final España apenas tuvo dificultades contra Canadá, a quien derrotó por 53-68 con la murciana en 2 puntos, 3 rebotes y 1 asistencia en 20:23. Y en las semifinales, en las que Australia apeó a España de jugar por el oro (66-72) y la murciana no anotó (0 de 3 en tiros de dos) pero sí capturó 5 rebotes en 17:42.

Además del bronce en el Mundial, Laura Gil ha conquistado otros títulos este 2018 con su equipo, el Perfumerías Avenida de Salamanca. La Liga (derrotó en dos partidos al Spar Girona, 71-70 en el primero y 61-77 en el segundo), la Copa de la Reina (se impuso por 76-62 al Universidad de Girona), la Supercopa de España (ganó al Spar Girona por 72-62) y la Copa Federación de Castilla y León (venció al Quesos El Pastor por 74-57). También alcanzó las semifinales de la Eurocup (eliminado por el Galatasaray) y esta temporada está jugando la Euroliga. Sin duda alguna, este 2018 ha sido un gran año para Laura Gil y por ponerle un ‘pero’, solo esa dolorosa derrota en las semifinales del Mundial de Tenerife ante Australia, una selección que era favorita ante España, pero que estuvo contra las cuerdas en el último cuarto.

La guinda la pusimos cuando Alejandro Valverde besó el arcoíris

No era la primera vez que los especialistas apuntaban a Alejandro Valverde como uno de los grandes candidatos a ganar el Mundial, si bien lo metían en las quinielas con cautela debido a que acudía a Innsbruck con 38 años. Además, la selección española había sufrido un percance que provocó que su llegada al lugar de concentración en Austria se retrasase un día. Los más escépticos esperaban a ver cómo se había recuperado del enorme esfuerzo de la Vuelta a España y se preguntaban si su rodilla aguantaría. En lo que todos estábamos de acuerdo era en que el recorrido era bueno para el murciano si era capaz de llegar al 30 de septiembre al cien por cien. Seguramente se trataba del recorrido más exigente y duro de los últimos años. Las rampas del llamado ‘infierno’ de Gramartboden (solo en la última vuelta), que alcanzaban cerca del 30% de desnivel y los 258,5 kilómetros de longitud, podrían pasarle factura a más de uno.

El de Las Lumbreras ya había logrado la plata y el bronce en otros mundiales, así que había llegado el momento de apuntar a lo más alto, más aún cuando en la selección todos los ciclistas sabían quién era su ‘jefe’ y para quien tenían que correr. No había varias opciones a diferencia de lo sucedido en ediciones anteriores. Todos, Jesús Herrada, Enric Mas, Mikel Nieve, Jonathan Castroviejo, Ion Izagirre, Omar Fraile y David de la Cruz, estaban con el murciano. La exhibición comenzó con un equipo entregado, marcando el ritmo y pendiente del resto de candidatos. Esta vez la selección sí que funcionó como un reloj suizo. Hacía 14 años que España no se colgaba el oro, en 2004 lo hizo Freire por última vez.

La prueba comenzó con una fuga muy madrugadora en la que no había españoles. Un total de 11 ciclistas llegaron a disponer de casi 20 minutos de ventaja, pero había sido una fuga consentida y nada peligrosa para los favoritos. Primero fueron los austriacos (para dejarse ver un poco en casa) y posteriormente los franceses y los británicos los que tiraron del pelotón para reducir la ventaja de los once escapados. A tres vueltas para el final son los eslovenos los que comienzan a tirar del grupo para echar abajo la fuga y el que empieza a pasarlo mal es Peter Sagan (triple campeón del Mundo). Los españoles iban bien colocados y Castroviejo fue el primero en empezar a endurecer un poco más la prueba, mientras que el grupo de fugados comenzaba a perder unidades. A su vez, ya en la penúltima vuelta, comenzó la hostilidad de algunos que pretendían irse del pelotón principal –los italianos comenzaban a moverse-, pero ya no hubo concesiones. Al finalizar la sexta vuelta la fuga de once ciclistas se había reducido a tres y la renta de éstos era de casi 4:50 sobre lo que quedaba de pelotón principal. Los escarceos fueron continuos, pero españoles e italianos ya no estaban por la labor de dejarse sorprender. Endurecieron la carrera para impedir más fugas. Los holandeses atacaron con su líder Kruijswijk a la cabeza, lo que le pasó factura a Níbali, jefe de filas italiano, que se quedó fuera del grupo principal. A 22 kilómetros para el final del Mundial, los dos últimos fugados son absorbidos, dejando estéril una aventura de 220 kilómetros.

A 15 kilómetros para la meta se formaba un sexteto en cabeza, pero no había motivos para la intranquilidad ya que Izagirre estaba entre ellos y aún quedaba por delante el terrible alto de Gramartboden. El intento se abortó pronto y los franceses, con tres unidades en el grupo de favoritos, se pusieron a tirar para romperlo. Bardet, Alaphilippe y Pinot pusieron un ritmo endiablado al que Valverde y muy pocos más supieron responder. A menos de 10 kilómetros para el final el ritmo fue tan duro que Alaphilippe acabó por ceder y se quedaron en cabeza el murciano, los otros dos franceses, el italiano Moscon, Woods (fue quien hizo la selección final) y Valdren, que fue el primer en quedarse rezagado. Por detrás está Dumoulin, que no pierde la esperanza de darle caza al grupo de cabeza. Al final hay una selección natural de un trío. Valverde, Bardet y Woods se tenían que repartir los metales, o eso parecía. Realizando un esfuerzo sobrehumano Tom Dumoulin hizo la última ascensión en zigzag, pero aprovechó el descenso para contactar con los tres escapados. Uno se iba a quedar sin premio. Bardet fue el primero en probarse, pero Valverde no le perdió la estela y Woods aguantó el tirón. Ya en las calles de Innsbruck y a solo 1,5 kilómetros para la meta el holandés Dumoulin cazaba al trío de cabeza. Al español, que era el favorito de los cuatro, lo dejaron en cabeza para que marcase el ritmo y no pudiera vigilar a sus rivales desde atrás. El holandés se probó a un kilómetro para el final, pero Valverde estuvo muy atento y respondió sin darle opción. El murciano no dejó de mirar atrás y a 300 metros para la meta arrancó, los puso a todos en fila y se alzó con el triunfo.

El oro fue para Alejandro Valverde (6:46:41), mientras que la plata se la llevó Francia, pero no fue su líder Julian Alaphilippe, que se quedó clavado en la Gramartboden, sino para Romain Bardet; y el bronce se lo colgó el canadiense Michael Rusty Woods, que no estaba ni mucho menos entre los elegidos antes de la prueba. El murciano lograba a sus 38 años el oro en el Mundial de ciclismo en ruta, y explotaba de júbilo en pleno centro de Innsbruck con su masajista primero, Juan Carlos Escámez (también del Movistar Team), y con el resto de compañeros después. Una de las frases que pronunció en meta fue “es increíble. Son muchos años luchando. La selección estuvo de diez y yo supe estar ahí y controlé la distancia para el sprint. No me lo creo -122 victorias-. Ya me puedo retirar tranquilo”. Y ya, con más tranquilidad añadiría que quiere llegar, al menos, hasta Tokio 2020.

Después de su grave lesión, Alejandro volvió a competir en la Challenge Ciclista a Mallorca a finales del mes de enero. Sin duda, el título de campeón de Mundo fue el colofón a un año magnífico o la guinda a un enorme pastel, ya que el murciano de Las Lumbreras nadie el 25 de abril de hace 38 años: dos etapas y general en la Vuelta a la Comunidad de Valencia (primer triunfo tras recuperarse de su fractura de la rótula y del astrágalo izquierdo); segundo en la Vuelta a Murcia tras su compañero y amigo Luís León Sánchez (Astaná); etapa y general en el Tour de Abu Dhabi; dos etapas y general en la Volta a Cataluña; Gran Premio Miguel Induráin; etapa y general de la Ruta de Occitania; segundo en el Campeonato de Esdpaña en Ruta; dos etapas y la clasificación por puntos en la Vuelta a España; además de acabar como número uno del UCI World Ranking. Según su palmarés, figura en el puesto 22 (tercer español por detrás de Indurain y Contador) de la clasificación de los 100 mejores ciclistas de todos los tiempos del Cycling Hall os Fame de la UCI. Además, el pasado mes de octubre recibía de manos de Miguel Indurain el Velo d’Or al mejor ciclista del año, que otorga la prestigiosa publicación francesa Velo Magazine. Es el segundo español que lo consigue, pues solo el navarro Miguel Indurain puede presumir de haberlo conseguido, hasta en dos ocasiones, 1992 y 1993.

 

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