El Real Murcia no pierde la esperanza

David Soria Hernández

Para el Real Murcia ha sido un año extremo y lleno de contrastes. 2018 ha sido el año de la quinta temporada seguida en Segunda B, pero también el del récord de abonados del club (10.775) en esta categoría. La inestabilidad institucional fue crítica y la sucesión de presidentes era la consecuencia. Hubo decepciones, nuevas ilusiones y mucho miedo. El murcianismo se movilizó para recuperar la esperanza.

La propiedad del club estaba en disputa. La reclamaba el mexicano Mauricio García de la Vega, se la negaba Raúl Moro y acabó tomando el control Víctor Gálvez. Ajeno a todo y soportando impagos, el Real Murcia se mostraba fiable de la mano de su entrenador, José María Salmerón. Con refuerzos como Molo, Charlie Dean, Carlos Martínez o Chrisantus, los granas lucharon por el liderato hasta el final, con una inolvidable remontada ante el Extremadura. Finalmente fueron terceros y por cuarta temporada seguida disputaron la fase de ascenso a Segunda.

Sin embargo, el Real Murcia tampoco tuvo éxito. El Elche de Pacheta le eliminó en la primera ronda. Salmerón se fue y vino Manolo Herrero. Una plantilla que se iba a renovar para ser sostenible económicamente volvió a ser demasiado cara. Llegaron jugadores importantes, sobre todo Dani Aquino. El canterano regresaba a su casa como referente del proyecto de Gálvez y Toni Hernández, director deportivo.

El Real Murcia era candidato a ser campeón del Grupo IV. El equipo de Manolo Herrero mostró pronto un juego dominador y sugerente. La afición disfrutaba, feliz también con el liderazgo de Aquino y el regreso del lesionado Curto (pichichi de la Copa del Rey 17/18). Los granas firmaron el mejor comienzo de los últimos años, siendo el último equipo que quedó invicto en el grupo. Faltaba eficacia goleadora, pero el compromiso de un bloque bien conjuntado le destacaba defensivamente.

El Real Murcia era un equipo que no perdía, pero tampoco cobraba. Sufría impagos y muchas promesas incumplidas. La afición se manifestó y los jugadores incluso hicieron un parón ante el Talavera. Se llegó al límite cuando toda la plantilla compareció tras jugar contra el Recreativo Granada, la primera derrota de la temporada.

En el momento más desesperado llegó la esperanza. Víctor Gálvez dejó paso a un nuevo Consejo de Administración, representación de la Plataforma de Apoyo al Real Murcia. Se recaudó dinero y se empezaron a pagar nóminas. La Ampliación de Capital multiplicó la solidaridad. Con responsabilidad, en el Real Murcia volvió el optimismo y se aportó tranquilidad para que el equipo pudiera volver a los buenos resultados. La Segunda sigue esperando.

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