La pugna por el sillón presidencial grana se dirime en los juzgados

Pallarés Ripalda

El Real Murcia sigue sin reencontrarse tras el fallecimiento de su presidente Jesús Samper en diciembre de 2015. Su herencia fue una entidad al borde de la desaparición por su ruina económica, pero aún malviviendo el club grana aún supervive, eso sí con una deuda acumulada en torno a los 46 millones de euros de los que unos 15 millones corresponden a la Agencia Tributaria.

Dentro de este triste devenir institucional y deportivo 2018 se convirtió en la etapa más esperpéntica. Ha sido tal su trasiego en el sillón presidencial que nadie puede asegurar con certeza quién ostenta la presidencia. Serán los tribunales de justicia los que en su momento desvelarán su nombre.

Este lamentable desconcierto está afectando a todas las parcelas del Real Murcia, salvo a la de la afición que curiosamente está saliendo tremendamente fortalecida. El sentimiento grana se ha rebelado ante tantos desmanes y han conseguido una tregua gracias a esa Plataforma de Apoyo al Real Murcia que ha recuperado el ´poder` para su masa social. El notario murciano Francisco Tornel es el nuevo máximo accionista y miles de personas y docenas de empresas se han convertido a lo largo de este último noviembre en pequeños accionistas.

En caída libre

El extremeño Raúl Moro que en diciembre de 2016 se había hecho con el control del Real Murcia adquiriendo el 84% de las acciones a los herederos de Jesús Samper por 150.000 euros, a los que añadió otra aportación de 400.000 euros en una ampliación de capital, en puertas de 2018 dejaba su cargo al frente del consejo de administración y con una deuda generada en este periodo de 2 millones de euros.

Su marcha fue el desencadenante de los momentos más delicados y bochornosos que ha deparado este año el entorno murcianista. Agotados sus recursos económicos, el extremeño anuncia que tira la toalla y nombra a Miguel Martínez, que hasta ese momento ostentaba la presidencia de la Federación de Peñas del Real Murcia, como su heredero. Solo permaneció un par de meses como presidente de transición.

Entre negros nubarrones porque las deudas se siguen incrementando, incluido el impago de los salarios a personal deportivo y administrativo, aparece un nuevo personaje, el empresario mejicano Mauricio García de la Vega que se autoproclama nuevo presidente merced a un documento privado de compra de las acciones de Raúl Moro que con el 84% del capital le otorga la propiedad de la entidad grana. Este traspaso está propiciado, presuntamente, porque el extremeño ha incumplido alguna de las cláusulas de ese contrato y automáticamente el Real Murcia pasaba a sus manos.

Mauricio García de la Vega llega a Murcia acompañado de Pedro Gómez Carmona que está llamado a convertirse en secretario técnico para ponerse al frente de la parcela deportiva. La irrupción del mejicano en Nueva Condomina desata la ira de un Raúl Moro que lo denuncia porque según él es García de la Vega quien no ha cumplido lo pactado y firmado, por lo que él sigue siendo el propietario de ese 84% de las acciones que están a nombre de su empresa Corporación Empresarial Augusta.

A García de la Vega, durante el corto mandato presidencial de Miguel Martínez se le prohibió su inscripción en el libro de accionistas del Real Murcia e incluso su acceso a las oficinas de Nueva Condomina. El mejicano denunció este hecho, además de en los juzgados, en el TAS, en el Consejo Superior de Deportes y en la Federación Española de Fútbol.

Sentencias y recursos

Paralelamente aparece un tercer personaje en esta lamentable tragicomedia, el empresario de Orihuela Víctor Gálvez que dice tener ese famoso 84% del capital social que le ha traspasado Raúl Moro. Accede a la poltrona declarando guerra abierta a García de la Vega. El mejicano ya cuenta con los fallos a su favor del TAS y del CSD al que posteriormente se le sumó el de la Federación Española que le reconocen como máximo accionista, pero se le siguen cerrando las puertas de Nueva Condomina.

Los ocho meses que Víctor Gálvez ha estado de presidente, a pesar de su fanfarronería en el manejo del dinero y de su cacareada solvencia económica, pronto se esfumó la posibilidad de ser una solución para el club. La afición que se había mostrado esperanzada con su llegada, terminó rebelándose. El enfrentamiento adquirió gran virulencia en los prolegómenos del partido contra el Recreativo de Granada en Nueva Condomina. Gálvez se encaró con los aficionados que pedían su marcha.

Su última decisión antes de entregar en noviembre el mando a la Plataforma de Apoyo al Real Murcia fue una ampliación de capital que convirtió al murciano Francisco Tornel en máximo accionista. Paralelamente se nombró presidente con carácter temporal al médico murciano Txema Almela. ¿Conseguirá acabar con la crispación en los órganos de poder del Real Murcia?

La fase ampliación de capital de la entidad grana se cerró con unos 20.000 nuevos accionistas, se ingresaron 1270000 euros. La campaña puesta en marcha por la Plataforma de Apoyo al Real Murcia con la creación de #HazloTuyo  ha sido todo un éxito que ha visto como se han comprado acciones desde 94 países. El club trabaja en dar seguridad a todo el proceso y a la espera de las disputas legales abiertas en las que el mejicano Mauricio García de la Vega pelea por hacerse con el control. El culebrón Real Murcia seguirá….

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *