El FC Cartagena renueva la ilusión

Jorge Fernández Caro

Llegar al fútbol profesional es el objetivo que se han marcado desde la directiva del Fútbol Club Cartagena. Cuando aterrizaron en la ciudad portuaria Paco Belmonte y Manolo Sánchez Breis, antes periodistas y ahora mandatarios de un equipo de fútbol, trazaron una hoja de ruta que pasaba por estabilizar económicamente un proyecto que tenía casi 5 millones de euros de deuda y llevarlo a la élite de este deporte. Lo primero, está hecho. Subir de categoría y olvidar la Segunda División B, parece que se resiste.

Este 2018 parecía el año propicio. La apuesta por el proyecto deportivo fue fuerte. A las órdenes de Alberto Monteagudo, el Cartagena se convertía en serio candidato a estar entre los mejores. Tenía todos los ingredientes: una plantilla competitiva, un presupuesto estable, una afición volcada, un estadio remodelado… pero faltó lo que siempre falta por tierras milenarias: suerte.

El Fc Cartagena terminaría campeón del grupo IV. Se alzaría con el cetro que te da la posibilidad de disputar la eliminatoria directa, sin ir por el camino largo, sin peajes. Autovía directa al fútbol profesional. La quinta marcha estaba metida. En la ida, victoria en el Municipal Cartagonova frente al Rayo Majadahonda. Y todo quedaba para el partido de vuelta. Marcar, solo hacía falta un gol, o no encajar. El guión se estaba escribiendo. Esta vez la diosa fortuna sí, estaba del lado albinegro. Hasta aquel saque de banda, hasta aquel gol en propia puerta que hizo que todo ese castillo construido se demoliera. Un C4 colocado justo en el corazón de cada aficionado, en ese trozo donde se guardan los sentimientos, la pasión. Quedaban 30 segundos de partido. Solo medio minuto para la gloria. Pero ésta, tendría que esperar. La eliminación contra el Extremadura dolió, pero no tanto. Eso fue una mera anécdota. Incluso, posiblemente, esperada por muchos.

Fue un verano amargo. Majadahonda era una pesadilla. Monteagudo tiró la toalla. «Hacerlo mejor es ascender. Creo que es el momento de dar un paso atrás», decía el técnico de Valdeganga. Terminaba aquí una historia de amor que había durado dos años y medio. Se echaba el telón, se apagaba la luz y lo que procedía era empezar de nuevo.

Y así se hizo. Lo bueno del fútbol es que no para. No hay un punto y final, todos son puntos y aparte. El Fc Cartagena cogió aire, exhaló, y a funcionar. Había que renovar la ilusión. Se tenía que volver a creer en que el proyecto era fiable, que se tuvo en la punta de los dedos, que solo faltó esa pizca de suerte y que esa bolsa con los gramos de fortuna estaba esperando en algún lugar. Se fichó nuevo técnico. El uruguayo Gustavo Munúa cogía las riendas del equipo. Se firmaron a 17 jugadores nuevos. La afición, incansable, volvía a responder estableciendo un récord de socios en la categoría. Nuevamente, pistoletazo de salida a una temporada donde el único objetivo es ascender, olvidar Majadahonda, no lamentarse más.

El FC Cartagena buscará ponerse la corona de laurel. La suerte está, otra vez, echada.

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