UCAM Murcia CF sufre demasiado castigo ante el Rácing de Santander (0-2)

David Soria Hernández

El Racing de Santander visitaba La Condomina. No fue una imagen cualquiera, con el letrero de la entrada enmarcando ese autobús verde al fondo. Había mucha historia del fútbol español reunida en un partido de Copa. Historia es lo que quería hacer el UCAM, superando rondas y jugando por primera vez contra un equipo Champions. Tendrá que esperar. Perdió 0-2 ante un Racing con más recursos. Su superioridad global solo quedó afeada por su final, demasiado impreciso. Quedó encajonado, con 0-1, y el UCAM, haciendo todo lo que podía, rozó la prórroga. Crespo sacó un tiro de Onwu después de que al delantero se le anulara un gol.

Era un partido bonito. Entre Liga y Copa, el UCAM enlazaba tres victorias y el Racing seguía invicto. No les faltaba autoestima y eso fue lo que se vio en el inicio. Ambos equipos luchaban por ser dominadores. La presión sobre la salida del balón del rival y el juego asociativo les identifica. Y la coincidencia provocaba equilibrio. Rafa de Vicente se atrevió con un disparo lejano, y del mismo modo respondió Kilian Grant. Isi Ros no supo gestionar una transición prometedora y Rodri disparó muy desviado. La respuesta era de Nico Hidalgo, forzando el primer córner de la noche.

Parecía que el UCAM podía decantar el juego si sus jugadores de banda lograban desestabilizar el sistema defensivo. Si los laterales suben, los extremos vienen y van, entre líneas o al espacio. Esa imprevisibilidad genera dudas y exige concentración. Pero el Racing tomó la iniciativa. Buñuel se incorporó al ataque, centró al área y desde cerca, tras dos remates, Segovia marcó. Fue la variante de Ania, que apostó por un 4-4-2 que funcionó. Porque además del gol, Segovia ayudó en la presión. A ejercerla y a saltarla. El Racing podía mezclar el juego elaborado y el directo. Segovia las tocaba todas y daba aire descargando de espaldas.

El Racing pasó a controlar el partido. Favorecido por una actitud ambiciosa y el impulso que aporta Kitoko, cada vez era más dominador. A Cayarga se le fue un poco alto un libre directo y, tras un error de Amaya, Germán le ganó un mano a mano a Segovia. El UCAM trató de recuperar el terreno perdido y un par de aperturas a Gurdiel le devolvió cerca de Crespo. En una buena transición rápida, Rodri golpeó cruzado y, tras no atrapar Crespo, casi empata Kilian. Para no perder autoridad, un remate de Nico Hidalgo rozó el poste.

El UCAM necesitaba un plus, pero no va sobrado de físico ni de efectivos. Cada partido aumenta la lista de bajas y al descanso tuvo que entrar Castillo por Javi Rey. El Racing era lo contrario, exhibiendo la intensidad que un equipo de Ania siempre tiene. Seguía presionando arriba y complicaba la creación de juego del UCAM. Kilian no ajustó bien una falta e Isi Ros sí vio cerca el gol con un disparo. La ocasión la generó Gurdiel, siempre decidido en campo contrario.

Iván Ania empezó a ajustar el equipo para la contención. Del 4-4-2 al 4-1-4-1. Entró Jerin, pivote con escoba, y Castañeda, que con Rulo remendaba esa banda en donde Gurdiel vuela. El Racing, eso sí, se desplegaba cuando podía. Sin embargo, en los últimos minutos no podía o no sabía. Los pasó defendiendo, impreciso para mantener la pelota y salir. Una buena jugada local acabó con un mal remate de Collantes. El 0-1 mantenía la incertidumbre y se anuló un gol de Onwu por fuera de juego. Fue protestado, pero no tanto como una amarilla a Kitoko que el UCAM reclamó como segunda. La supuesta  injusticia y el posible agravio calentó y unió a La Condomina, que casi cantó el empate. Onwu ajustó al palo largo y Crespo se lució con agilidad. Hubo córner y subió Germán. En la contra, Castañeda marcó desde el centro del campo, sin que el portero retrocediera a tiempo. El UCAM hizo lo que pudo. El Racing transmitió que podía haber hecho más, pero que con lo que hizo fue suficiente. Esa fue la diferencia.

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