La Fe en la victoria lleva al Real Murcia a la remontada ante el Extremadura (3-2)

 

David Soria Hernández

El fútbol es resultadista y emocional. Eso dobla la dificultad, y la impertinencia, a la hora de analizar cosas como lo de Nueva Condomina. Cómo escapar de una remontada impensable, lunática. Ahora lo vemos claro. Debimos sospechar. Era la semana de los locos. Roma, Juventus, Salzburgo…  ¿Vieron al Granollers ganar en el último segundo en el Palau 25 años después para que el Barça perdiera en Liga casi 5 años después? En la semana de las remontadas lo más cuerdo era perder la cabeza. Y así lo hizo el Real Murcia, levantando un 0-2 en los últimos 10 minutos. Así lo hizo Chrisantus, logrando un doblete en el añadido. Un 3-2 que sepulta al Extremadura. Le deja a 5 puntos, más ‘goal-average’. Y le deja sin liderato y ni podio. Equipo acaudalado, el ‘play-off’ le suena a chatarra.

Si el partido fue incontenible al final, fue desinhibido al inicio. La responsabilidad, dos favoritos a acabar primeros que aún querían ser candidatos, no agarrotó a ninguno. Los equipos dejaron la pausa. Impacientes, que no precipitados, atacaban con verticalidad. Pedro Martín forzaba un córner, Valverde recibía sin culminar, Armando probaba su aún humeante fusil y Valverde, ahora sí, disparaba, pero fuera. El Real Murcia se mostraba decidido y el Extremadura, peligroso. La vocación ofensiva les unía. Y la cosa no paraba. Jara centró y Pedro Martín no llegó por poco en el segundo palo, mientras que Jairo forzaba un córner tras una transición rápida.

Con el paso de los minutos el partido se templó y el Extremadura fue ganando mando. Fue después de una doble ocasión clamorosa. Álex Díez profundizó, centró y la pelota, en dos remates, se burló de los rematadores. Aún se iba a mantener el equilibrio, pero poco a poco el Extremadura juntó calidad y cantidad para llevar rápido el juego al campo grana. Kike Márquez, también Jairo, descosían por dentro. Por fuera se proyectaban los laterales y tampoco faltaba alguna acción de Valverde. El Real Murcia se veía obligado a contener, aunque Forniés siempre aparece para mantener el sistema de ventilación. Un centro dejó a Pedro Martín ante Manu García, que paró a bocajarro, y otro más comprometió a la defensa.

El descanso, igualmente, parecía beneficiar al Real Murcia, pero cualquier efecto regenerativo se canceló. El Extremadura no cambió sus intenciones y en cuatro minutos lo alborotó todo con dos goles, de Valverde y de Willy. El delantero también dio el primero en un partido descomunal, fijando y desajustando, con apoyos y rupturas. Solo le cierra el paso Enric Gallego. Ese es el nivel. Era un momento crítico para el Murcia. Pedro Martín chocó contra el poste y Chrisantus, con potencia, no encontró la portería. Sí lo hizo Willy, pero esta vez Armando sacó el tiro. Lo mismo hizo Candelas. La necesidad del Murcia tenía el riesgo de trastabillarle.

Cada cambio era más ofensivo, con los laterales centrando y muchos en el área. Así comenzó todo. Forniés la puso en el segundo palo y Carlos Martínez, uno de los recambios, cabeceó cruzado, con maña. El equipo quería, pero ahora creía. Creía más, al menos. Los cinco minutos de prolongación ayudaban. A partir de aquí pasó lo que pasó. Un saque de banda largo de Forniés y una peinada de Carlos. Y otro centro del lateral. Chrisantus, tras 5 partidos sin marcar, hacía un doblete en el añadido. De animal de área. El talento bruto del Extremadura había comprometido mucho al Real Murcia. Le desestabilizó. Le hizo falible y vulnerable por momentos. Eso no rebaja la remontada, la revaloriza. Porque no era una remontada difícil. Ni siquiera improbable. Era impensable. Y aun así NC vio lo que vio.

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