UCAM Murcia CF se reencuentra con la victoria en La Condomina ante el Córdoba B (2-1)

David Soria Hernández

Un solo triunfo tuvo un triple premio: primera victoria en Liga con Campos, primera tras 5 jornadas y primera en casa tras 2 meses. Este 2-1 con bonus llegó en gran parte a Kitoko, novedad en el once. Lideró la presión y el bloqueo al Córdoba B, un filial muy elaborativo y en La Condomina nada dañino. Incluso su gol fue de Kitoko en propia puerta, precisamente. A partir de ahí, el UCAM no pasó dificultades y se llevó una victoria justa y necesaria.

Lo hizo gracias al balón parado, que empezó a ejercitar pronto. Sus primeras llegadas fueron con un par de córners y una falta lateral. En el segundo saque de esquina, Chevi cabeceó bombeado un centro pasado de Góngora y la pelota salió cerca del larguero. El mediapunta repitió titularidad y siempre buscó estar libre de marca entre líneas para mejorar la asociación del equipo. En ese sentido, se veía un UCAM que quería ganar confianza con la pelota. La tocaba para seguir creciendo en el dominio desde el balón, aunque no generara peligro. Así se agarró al balón parado. Fran Pérez cabeceó con poderío el centro de un Góngora que dobló la ventaja de penalti. Olvidó el que falló hace dos semanas y por fin estrenó su cuenta goleadora. Entre ambos tantos, llegó la peor noticia de la tarde: la lesión de Chevi.

El Córdoba B apenas mostraba capacidad para contestar a ese 2-0. Cayó en varios fuera de juego buscando la espalda de la defensa universitaria y su posesión solo era desequilibrante cuando podía recibir Moyano, apellido que despierta la nostalgia en La Condomina. Precisamente, fue un centro del extremo derecho el que provocó el gol blanquiverde. Con la baja de cuatro jugadores que juntos suman 11 de sus 21 goles, el filial tuvo a Kitoko a su mejor rematador. El medio calcó el gol en propia puerta de Rafa Páez en Mérida, hace solo una semana.

El equipo de Jorge Romero aumentó más su posesión en la segunda parte, pero el bloque del UCAM hacía inofensivo al filial blanquiverde. Cerró por dentro cualquier intento de pase y Kitoko se exhibió en ayudas y al corte. Incluso las mejores llegadas en ataque eran del UCAM, sobre todo por un insistente e incisivo Marc Fernández. Pudo marcar, al igual que Quiles con un disparo que rozó la escuadra. Ninguno lo hizo y quedó una recta final demasiado abierta para la falta de peligro de un Córdoba B que acumuló constantes pérdidas en la salida de balón. El UCAM desbordó la cesta de recuperaciones y en una de esas Marc Fernández tuvo su mejor ocasión, pero Lavín paró. Ya al final, en el añadido, Javier centró desde la izquierda y el balón se paseó por el área pequeña. El único y postrero susto para el UCAM.

 

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