Un descenso tan difícil de explicar como de digerir

Andrés Egea 

El UCAM Murcia CF se estrenó en la Segunda División con la intención de conseguir la permanencia. Eso era para los que conocían las dificultades de la nueva categoría, ya para otros, la idea era la de hacer algo más grande No tenía exigencias en el tema económico, porque se trataba de un club sobradamente saneado, tampoco obligaciones con su masa social debido a su juventud, ni tampoco exigencias históricas pues se trataba de una entidad joven. Pero algunos no quisieron verlo o no supieron entender cómo es la categoría de plata, y cada vez que el equipo, primero de Salmerón y luego de Francisco, no lograba el triunfo en La Condomina, la tensión se podía cortar con un cuchillo en la grada. Los silbidos silenciaban los aplausos. Estuvo tiempo navegando en la zona tranquila tras un mal inicio, primero con Salmerón y luego con su sucesor, pero una presión innecesaria acabó con la plantilla y el club en Segunda B.

El 21 de mayo los murcianos ganaron en casa por 3-1 al Huesca y con este triunfo la permanencia estaba al alcance de la mano. Muy pocos podían pensar lo que posteriormente ocurriría. A falta de tres jornadas para el final de la competición, el conjunto murciano tenía que jugar en Valencia contra un ya ascendido Levante. Algunos creyeron que con la relajación del campeón de Segunda bastaría, pero no fue así. Se adelantaron los visitantes y con el transcurrir de los minutos, el equipo local se fue haciendo el dueño del partido. El Levante le ganó por 3-1 y la primera de las tres posibilidades de que disponía el UCAM se esfumaba. Aún quedaban dos más y no había que ponerse nervioso. Esa era la teoría, nada que ver con la realidad.

El 4 de junio la AD Alcorcón visitaba La Condomina. Era un rival directo por la permanencia y puesto que en tierras madrileñas el marcador fue de empate a 0 (primer partido del año 2017) un triunfo por la mínima consolidaba al UCAM en la categoría de forma matemática, una segunda temporada. Con lo que nadie podía contar era con la derrota, ya que incluso el empate era bueno. El equipo madrileño marcó el 0-1 en su primera ocasión y jamás se supo del partido. Solo tuvo que defender con orden para hacer estériles los desorganizados ataques de los locales. El 0-1 ponía contra las cuerdas a los murcianos, que a pesar de todo seguían dependiendo única y exclusivamente de su encuentro en la última jornada en el campo del Nàstic de Tarragona.

La derrota del Tenerife en su feudo frente al equipo catalán hacía aún más complicada la existencia de los murcianos en Segunda División. Nadie contaba con el 0-1 en el Heliodoro Rodríguez López y ese marcador hizo que si el Alcorcón y el Almería ganaban en sus respectivos campos, el que perdiera el partido entre el Nàstic y el UCAM acabaría en Segunda B. Alcorcón y Almería cumplieron porque se medían a equipos que no se jugaban nada, mientras que el equipo dirigido por Francisco Rodríguez perdía su tercer partido consecutivo y con ello certificó su descenso. Es más, con el empate a cero llegó a fallar un penalti.

AMPLIAR hasta contratación de Campos

Tras el descenso, la marcha de jugadores que habían firmado por más de una temporada condicionada a la permanencia en Segunda A, fue generalizada. Pedro Reverte se encontró con que tenía que hacer una plantilla nueva, desde el cuerpo técnico hasta el portero pasando por todas y cada una de las demarcaciones del campo. No se puso nervioso ante el complicado reto y lo primero que hizo fue contratar los servicios de Lluìs Planagumà, que había estado en el Granada B. Junto al técnico fue confeccionando una plantilla equilibrada pero sin grandes alardes, ya que otros eran los que controlaban el mercado y hacían sus plantillas a base de talonario. Pese a todo, el equipo no comenzó mal la temporada y desde el inicio se instaló en los puestos altos de la clasificación. Las tres victorias consecutivas en las primeras jornadas, le situaron al frente del grupo. Perdió el derbi en La Condomina contra el Cartagena, pero derrotó al Real Murcia en Nueva Condomina por 1-2. El equipo cayó también en la Copa del Rey precisamente frente al conjunto de Alberto Monteagudo, en la prórroga. Los resultados a domicilio empezaron a ser mejores que en casa y eso comenzó a inquietar a los dueños de la entidad.

Tras el empate en casa frente a El Ejido, perdió en Melilla por 1-0 y La Condomina frente al Extremadura por 0-2. Eso provocó la destitución del entrenador, algo que la mayor parte de los futbolistas no entendieron, ya que el equipo estaba bien situado pese a que en casa había dejado escapar 12 puntos. Con la decisión tomada, Reverte contrató a José Miguel Campos, entrenador murciano con experiencia en la categoría, para lo que restaba de la temporada. La idea de este era asentar al equipo desde la defensa y sus dos primeros partidos como técnico del UCAM Murcia CF acabaron en empate frente al Villanovense en La Condomina y Mérida en tierras extremeñas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *